PUNTA ARENAS - Aprovechando el buen clima y las vacaciones de los niños y niñas en este verano, el Centro Ainen organizó un paseo al Faro San Isidro, este pasado viernes 19 de enero. En esta hazaña en equipo, un grupo de niños y niñas entre los seis y los diez años caminaron más de tres horas, recorriendo 11,5 kilómetros, para finalmente llegar al último faro del continente americano. Acompañados de dos profesionales del Centro, el objetivo fue compartir una jornada al aire libre, explorar las riquezas de nuestra biodiversidad, como también conocer un sitio de interés histórico y cultural, pero sobre todo compartir una experiencia de esfuerzo y satisfacción en conjunto. 

El paseo comienza 70 kilómetros al sur de Punta Arenas, pasado el fuerte Bulnes y Puerto del hambre, donde termina la ruta vehicular. Desde ahí, encontramos el Río San Pedro, donde comienza una caminata sobre terrenos de playa y huellas que atraviesan bosque nativo, bordeando el Estrecho de Magallanes, en dirección al Faro San Isidro. En este tramo se puede observar la rica biodiversidad de la zona ecológica intermareal; mariscos, moluscos, algas y líquenes, junto a interesantes formaciones geológicas, como también avifauna y mamíferos acuáticos. 

 

Respecto al Faro, este surge luego de que Chile firmara el tratado de límites con Argentina, en 1881, donde quedó con el dominio absoluto del Estrecho de Magallanes y asume desde entonces la obligación de su mantenimiento y de brindar la seguridad necesaria al paso de las embarcaciones. Más de treinta siniestros entre 1869 y 1894, en su gran mayoría con pérdida de naves, vidas humanas y valiosos cargamentos, preocuparon a las autoridades. Es entonces que en 1904, se inaugura el Faro San Isidro y se ubica en un lugar estratégico para orientar la navegación hacia Punta Arenas. 

Información como ésta, y diversas anécdotas de nuestra historia regional pudieron conocer los niños y niñas recorriendo el museo del lugar, en esta jornada especial de aprendizaje y aventura, después de horas de caminata. Al regreso, después de otras 3 horas de caminata, los esperaba la van de Fundación Esperanza, para traerlos a todos y todas, junto a sus guías de regreso a la ciudad.