PUNTA ARENAS - Durante la mañana del día de hoy, los equipos de nuestros programas PIB Fundación Esperanza y PPF Josafat fueron capacitados en materia de detección precoz del consumo de alcohol y drogas, por parte del Programa PAI Adolescente. El PAI es el Programa de Tratamiento Ambulatorio Intensivo del Servicio Nacional de la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) y su coordinadora, Katarina Matulic junto a David Fuenzalida, fueron los psicólogos relatores de la capacitación, la cual permitió abrir un nuevo espacio de reflexión y perfeccionamiento en una de las temáticas más transversales del trabajo de nuestra institución y la Red de Protección de la Niñez en nuestra región. 

Cabe señalar que Magallanes es una región con altas cifras de consumo de alcohol y drogas, con particular preocupación en el aumento de consumo de solventes y cocaína. Según el último estudio en escolares del Senda (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) del año 2015, donde se presentó una prevalencia del consumo de alcohol de un 57,6% y en marihuana un 37,2%. En el caso de los inhalables y cocaina, si bien el procentaje de consumo es menor, el aumento de consumo entre los últimos dos informes supera la media nacional (de un 7,0% en 2013 a un 10,7% en 2015 para el consumo de inhables, y de un 5,1% a 7,8% para el consumo de cocaína; siendo la media nacional de 5,5).


AUMENTO DE CONSUMO Y PERCEPCIÓN DE ACCESIBILIDAD

Lo que también ha aumentado es la percepción de acceso a ambas sustancias. Por disponibilidad y acceso se refiere a la facilidad de compra de alcohol y otras drogas. Si bien gran proporción declara que le sería fácil o muy fácil comprar alcohol, el aumento respecto al estudio anterior señala un paso de un 39,6% en 2013 a un 43,8% en 2015. En el caso de pasta base y cocaína, la oferta reciente no presenta variaciones significativas respecto del último estudio. En relación a la facilidad de acceso, ésta se mantiene estable para pasta base, pasando de un 6,0% en 2013 a un 6,3% en 2015, mientras que para cocaína aumentó 0,7 puntos porcentuales en la presente versión del estudio (6,8% en 2013). Ninguna de estas variaciones es estadísticamente significativa, pero si bien se mantiene que en Magallanes el alcohol, la marihuana y solventes los tres consumos principales, el aumento del consumo de cocaína, solventes e incluso la ultilización de fármacos como el clonazepam ha sido una preocupación recurrente en los programas de atención a jóvenes y adolescentes. . 


PERSPECTIVA DE GÉNERO

Al desagregar la prevalencia por sexo, se observa que el consumo de cocaína total en el último año es menor en hombres que en mujeres, con 7,0% y 8,1%, respectivamente. Esta diferencia no es significativa. En hombres hubo una variación no significativa a la baja de 0,8 puntos porcentuales en el último período, mientras que en mujeres la prevalencia aumentó significativamente de un 2,4% en 2013 a un 8,1% en 2015. Por cursos, el consumo es significativamente menor en el grupo de Octavo Básico a Primero Medio en comparación con el grupo de cursos mayores, con prevalencias de 2,9% y 11,5%, respectivamente. Las variaciones en los dos grupos de cursos respecto al estudio del año 2013 no son estadísticamente significativas


PRECOCIDAD

La edad de inicio se entiende como la edad en la cual los estudiantes declaran haber probado por primera vez una determinada sustancia y precocidad se entiende como la proporción de usuarios de alguna vez en la vida que iniciaron el consumo antes de los 15 años. En el caso del alcohol y el tabaco se observa que la edad de inicio se encuentra en los 13,9 años y los 13,3 años en 2015. 


APOYO FAMILIAR Y DETECCIÓN TEMPRANA

Ante casos de consumo y adicciones, queremos recalcar la importancia de que las familias y la comunidad en general acceda a información fidedigna respecto de las necesidades de una persona con este tipo de problema, características de la conducta, efectos de la sustancia en cuestión, y cualquier duda respecto a los consumos y tratamientos. Si bien hoy en día se tiene acceso a mucha información a través de internet, queremos motivar a las personas a acercarse a los equipos profesionales especializados en estas temáticas. 

Es importante señalar también que la oferta de programas asociados al consumo de alcohol y drogas en la región está dirigida atender distintos tipos de necesidades, según la edad o etapa vital de las personas. En el caso de los programas de adolescentes van desde los 12 a 19 años, en modalidades ambulatoria, intensiva, residencial y de hospitalización. El tratamiento es gratuito y, en el caso de adultos, el único requisito que existe es que las personas pertenezcan a Fonasa.

También es importante no naturalizar las condiciones de consumo en jóvenes y adolescentes, bajo ninguna circunstancia, porque todavía están en un proceso de formación y de desarrollo. Pero también porque el consumo tiene riesgos implicados; a mayor consumo, mayores riesgos de tener consecuencias en ámbitos biológicos, psicológicos, sociales, familiares, personales, laborales, etc. El deterioro del individuo, en tanto el consumo se hace crónico o extremo, puede terminar con una persona en situación de calle, en tanto la persona no alcanza a darse cuenta cuando la sustancia empieza a interferir en todas las esferas de su vida.