PUNTA ARENAS – Durante la tarde del pasado Jueves 07 de septiembre recibimos la visita de la reconocida psicóloga Vincka Jackson, quien compartió con diversos profesionales de Fundación Esperanza, en una jornada de conversación en las dependencias de la Corporación de Rehabilitación Club de Leones Cruz del Sur. 

En la actividad se invitó a conversar entorno al vínculo o relación que se establece con los usuarios en las intervenciones terapéuticas, de qué manera establecer los límites para el autocuidado de los mismos profesionales que atienden en casos de abuso o vulneraciones graves, y compartir una serie de experiencias al respecto. 

“Yo creo que lo interesante acá es poder abrir la palabra y escuchar la experiencia de ustedes para ir articulando la historia entre todos”, señala Vinka al inicio, y entonces comienza la conversación. 

Protección del vínculo: Intervención Terapéutica como una sanción

“A nosotros nos pasa que los casos con los que tratamos, vienen la mayoría derivados de tribunales de familia. Sabemos que los jueces no tienen la preparación para tocar temas un poco más delicado. Entonces pasa muchas veces que las personas llegan ya sintiéndose sancionado, que es una medida punitiva, o acosados incluso de alguna forma. Y cuesta formar un vínculo ya en ese punto", señala uno de los profesionales. 

Se discute también sobre la importancia del lenguaje y como se construye entorno a eso. "Yo trato de no usar incluso la palabra intervención, porque ya eso suena como violento o se siente como una persecusión, y prefiero plantearlo de otra manera, como acompañamiento o apoyo". En conjunto se establece que todos los discursos narrativos son poderosos; una sola palabra cambia completamente la ecuación.

"Uno tiene que aprender a cuidar el vínculo, brindar las herramientas a la familia, y así mismo tiene que aprender a contenerse uno mismo con las resonancias, con los juicios de valor que uno pueda tener. Pero por más que uno trate que esto no se sienta como una persecusión, siempre me queda la sensación, que de alguna manera hay un sistema que no permite que esto se vuelva algo más amigable.”

Cuáles son los límites: Autocuidado para los terapeutas

En temáticas de vulneración de derecho, el trabajo de un terapeuta o un profesional que interviene en la reparación como parte de los procesos judiciales, no se puede ignorar el rol que cumple como agente de protección. Desde ahí inevitablemente se plantea una dinámica de poder entre quienes intervienen y quienes son intervenidos. Más aun cuando está comprometida la custodia del niño, no es de extrañar que por más esfuerzo que se brinde a una relación respetuosa y simétrica, e mismo proceso genera roces, desconfianzas, temores u otro tipo de resentimientos, que se manifiestan de una u otra forma.

Dependiendo de cada caso, más allá de los logros, el trabajo con personas que han sido vulneradas consiste en un constante relato de situaciones de menoscabo, donde el desgaste propio de cada profesional es inminente, y desde ahí se insiste en establecer estrategias de autocuidado dentro de los mismos equipos. Al respecto Vinka comenta que ella dejó de atender niños víctimas de abuso sexual el año 2006. Sigue trabajando en la misma temática, pero ahora con adultos. Y plantea que reconoció su límite, y en ello su propio cuidado, el cierre de un ciclo. 

Desde ahí ella plantea la necesidad de ir aprendiendo a cuidarse, como parte de los aprendizajes de su mismo proceso, donde se genere cada cual reglas para su propia vida, sin estar desde la mirada de la precariedad o el debe: "Esto implica también soltar".  

Ximena Canales, directora del CAVI, quien trabaja hace 15 años temáticas de vulneraciones graves, agradece el espacio como una oportunidad de compartir entre pares temáticas que no son de fácil digestión, y que no pueden ser compartidas de manera abierta, por lo que incluso espacios como este sirven como espacios de autocuidado en sí mismo. 

"No hay palabras para explicar ciertos horrores"

Una de las preguntas finales reflexionaba sobre cómo incluir a otras personas en los procesos terapéuticos, sin divulgar la situación íntima de la persona afectada. Al respecto surgieron una serie de reflexiones. Los dejamos con una frase que resuena hasta hoy: "El abuso sexual infantil ha sido definido varias veces ya, y uno mismo podría preparar una ficha amplia, y no tener que entregar información más específica. No se entrega tanta información de lo que está viviendo la persona. Para explicar detalles está el diccionario. Para ciertas cosas simplemente no hay palabras.  Al final tu propio silencio es parte del silencio del abuso. Nos andamos moviendo en varios territorios silenciados, los territorios de nuestros propios desconciertos. No sé realmente cómo uno explica ciertos horrores". 

Tras varias horas de conversación, la jornada terminó con un cóctel para compartir, donde los 45 participantes pudieron fraternizar un poco más. Se agradece así el trabajo de cada equipo y la presencia de todas las personas que nos acompañaron. Como se mencionó´en la jornada, podemos resumir el trabajo con víctimas como un "constante apagado de incendios" o más bien "la prevención permanente del naufragio", un trabajo bastante heroico, y pocas veces reconocido como tal. 

 

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