PUERTO NATALES - A primera hora del día de hoy, viernes 15 de septiembre, los niños y niñas del consejo consultivo de Puerto Natales salieron a las calles a difundir un mensaje de responsabilidad y autocuidado para estas fiestas. Comienzan ya los preparativos para cuatro días de celebración y la preocupación de cada año está puesta en los accidentes y víctimas producto de la ingesta de alcohol. 

Para prevenir más accidentes y generar conciencia, los niños y niñas del consejo consultivo de la OPD de Puerto Natales, realizaron este operativo junto con personal de carabineros, el senda y el SAMU. 

 

 

 

y preparados para un fin de semana de fiestas,  

PUNTA ARENAS – Durante la tarde del pasado Jueves 07 de septiembre recibimos la visita de la reconocida psicóloga Vincka Jackson, quien compartió con diversos profesionales de Fundación Esperanza, en una jornada de conversación en las dependencias de la Corporación de Rehabilitación Club de Leones Cruz del Sur. 

En la actividad se invitó a conversar entorno al vínculo o relación que se establece con los usuarios en las intervenciones terapéuticas, de qué manera establecer los límites para el autocuidado de los mismos profesionales que atienden en casos de abuso o vulneraciones graves, y compartir una serie de experiencias al respecto. 

“Yo creo que lo interesante acá es poder abrir la palabra y escuchar la experiencia de ustedes para ir articulando la historia entre todos”, señala Vinka al inicio, y entonces comienza la conversación. 

Protección del vínculo: Intervención Terapéutica como una sanción

“A nosotros nos pasa que los casos con los que tratamos, vienen la mayoría derivados de tribunales de familia. Sabemos que los jueces no tienen la preparación para tocar temas un poco más delicado. Entonces pasa muchas veces que las personas llegan ya sintiéndose sancionado, que es una medida punitiva, o acosados incluso de alguna forma. Y cuesta formar un vínculo ya en ese punto", señala uno de los profesionales. 

Se discute también sobre la importancia del lenguaje y como se construye entorno a eso. "Yo trato de no usar incluso la palabra intervención, porque ya eso suena como violento o se siente como una persecusión, y prefiero plantearlo de otra manera, como acompañamiento o apoyo". En conjunto se establece que todos los discursos narrativos son poderosos; una sola palabra cambia completamente la ecuación.

"Uno tiene que aprender a cuidar el vínculo, brindar las herramientas a la familia, y así mismo tiene que aprender a contenerse uno mismo con las resonancias, con los juicios de valor que uno pueda tener. Pero por más que uno trate que esto no se sienta como una persecusión, siempre me queda la sensación, que de alguna manera hay un sistema que no permite que esto se vuelva algo más amigable.”

Cuáles son los límites: Autocuidado para los terapeutas

En temáticas de vulneración de derecho, el trabajo de un terapeuta o un profesional que interviene en la reparación como parte de los procesos judiciales, no se puede ignorar el rol que cumple como agente de protección. Desde ahí inevitablemente se plantea una dinámica de poder entre quienes intervienen y quienes son intervenidos. Más aun cuando está comprometida la custodia del niño, no es de extrañar que por más esfuerzo que se brinde a una relación respetuosa y simétrica, e mismo proceso genera roces, desconfianzas, temores u otro tipo de resentimientos, que se manifiestan de una u otra forma.

Dependiendo de cada caso, más allá de los logros, el trabajo con personas que han sido vulneradas consiste en un constante relato de situaciones de menoscabo, donde el desgaste propio de cada profesional es inminente, y desde ahí se insiste en establecer estrategias de autocuidado dentro de los mismos equipos. Al respecto Vinka comenta que ella dejó de atender niños víctimas de abuso sexual el año 2006. Sigue trabajando en la misma temática, pero ahora con adultos. Y plantea que reconoció su límite, y en ello su propio cuidado, el cierre de un ciclo. 

Desde ahí ella plantea la necesidad de ir aprendiendo a cuidarse, como parte de los aprendizajes de su mismo proceso, donde se genere cada cual reglas para su propia vida, sin estar desde la mirada de la precariedad o el debe: "Esto implica también soltar".  

Ximena Canales, directora del CAVI, quien trabaja hace 15 años temáticas de vulneraciones graves, agradece el espacio como una oportunidad de compartir entre pares temáticas que no son de fácil digestión, y que no pueden ser compartidas de manera abierta, por lo que incluso espacios como este sirven como espacios de autocuidado en sí mismo. 

"No hay palabras para explicar ciertos horrores"

Una de las preguntas finales reflexionaba sobre cómo incluir a otras personas en los procesos terapéuticos, sin divulgar la situación íntima de la persona afectada. Al respecto surgieron una serie de reflexiones. Los dejamos con una frase que resuena hasta hoy: "El abuso sexual infantil ha sido definido varias veces ya, y uno mismo podría preparar una ficha amplia, y no tener que entregar información más específica. No se entrega tanta información de lo que está viviendo la persona. Para explicar detalles está el diccionario. Para ciertas cosas simplemente no hay palabras.  Al final tu propio silencio es parte del silencio del abuso. Nos andamos moviendo en varios territorios silenciados, los territorios de nuestros propios desconciertos. No sé realmente cómo uno explica ciertos horrores". 

Tras varias horas de conversación, la jornada terminó con un cóctel para compartir, donde los 45 participantes pudieron fraternizar un poco más. Se agradece así el trabajo de cada equipo y la presencia de todas las personas que nos acompañaron. Como se mencionó´en la jornada, podemos resumir el trabajo con víctimas como un "constante apagado de incendios" o más bien "la prevención permanente del naufragio", un trabajo bastante heroico, y pocas veces reconocido como tal. 

 

PUNTA ARENAS - Durante la tarde del pasado domingo 20 de agosto se realizó con éxito la Primera Feria de Servicios para Personas en Situación de Calle de la ciudad de Punta Arenas. En esta gran Plaza Ciudadana se contó con la participación del Centro de Apoyo para la Integración Social (CAIS) de Gendarmería; Registro Civil; Registro Social de Hogares; Corporación de Asistencia Judicial; Asistencia dental; Asistencia Podológica; Peluquería y estudiantes de Enfermería de la Universidad de Magallanes apoyando con Charlas de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual y VIH.

María Paz, directora del Centro de Día de nuestra institución, comentó que "esto nos va a abrir muchas puertas para mejorar la calidad de vida de las personas en situación de calle. La idea es acercar a los servicios públicos e integrarlos desde una mirada de derechos, traer a las instituciones a las cuales ellos necesitan llegar; por ejemplo al registro civil, poder tener tu cédula de identidad, lo cual es necesario para cualquier gestión. Entonces cuando se ofrecen estos servicios, de manera gratuita, y se acercan directamente a ellos, es un gran logro"

 

Recibimos también la visita de Asterio Andrade, director de Fundación Esperanza, quien aprovechó de alentar iniciativas como esta manifestando que "me parece muy interesante la posibilidad de que hay un solo lugar donde las personas puedan resolver más de una de sus situaciones personales y que de alguna manera el Estado se acerque a las personas, sobre todo en situación de calle, que por diferentes razones no han tenido acceso a los servicios públicos o a los beneficios que otorga el Estado, por lo tanto esta es una muy buena alternativa para ellos"

Catalina Alarcón, encargada regional del programa Calle y Noche Digna de la SEREMI de Desarrollo Social menciona que "Nuestra esperanza, como equipo y como Ministerio, siempre ha sido la superación de la situación de calle, y a eso apuntamos con el Centro, con los distintos dispositivos y espacios como éste; que las personas puedan superar esta situación de abandono, de desesperanza, y que se puedan reinsertar en la sociedad".  

En la jornada se contó además con atenciones médicas, que incluyeron tratamientos de podología, atenciones dentales y evaluaciones de índices como presión, glucosa, estatura y peso. Participó también un equipo de peluquería, y voluntarios de Enfermería de la Universidad de Magallanes, quienes otorgaban información sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y VIH. 

Al respecto, Francisca Rojas, estudiante de Enfermería de la UMAG envía un mensaje a la comunidad invitando a la inclusión: "Son personas igual que nosotros, han tenimo experiencias diferentes y dificiles, pero nohay que mirarlos con un prejucio. Ya han sufrido demasiado, y quizá solo un Hola sirve, para incluirlos y que se sientan más parte de la Comunidad" 

Agradecemos a cada entidad que prestó su colaboración con este espacio y gestionó los diversos servicios: Secretaría Ministerial de Desarrollo Social, Gobernación y Corporación Municipal de Punta Arenas.

 

ESPECIAL MUJERES CON ESPERANZA:
La decisión de ayudar a quienes lo necesitan

Históricamente, en diversas culturas, y a lo largo del tiempo, se ha asociado el acto de cuidar con el género femenino. Podemos partir de la simple observación que las profesiones del tipo de  enfermería, psicología, trabajo social, educación parvularia, y muchas otras, han sido propias de las mujeres. Ya sea respecto a la situación de los niños, niñas, adolescentes, al cuidado de la tercera edad, las personas en situación de calle, la reinserción social, rehabilitación en general y una amplia lista de causas sensibles, cabe preguntarse en una primera instancia ¿por qué en su mayoría son las mujeres quienes ocupan estos espacios? Pero más aún; ¿Tienen la empatía, la solidaridad o la protección un carácter netamente femenino? ¿Es por ello que tienden a ser temas más postergados en la lista de las prioridades de nuestra sociedad?

Fundación Esperanza es una institución sin fines de lucro, con 12 programas de protección para niñas, niños y adolescentes; y también para personas en situación de calle. Con centros en Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, atendiendo a más de 600 casos al año; esta organización tiene un detalle que salta a la vista: en ella, de los doce programas, once son dirigidos por mujeres.

Hoy queremos reconocer en algunas de sus directoras, el trabajo de muchas otras mujeres que lideran programas sociales. Aprovechamos la instancia para reflexionar respecto a cuánto se ha naturalizado el rol de las mujeres como cuidadoras, y cómo le dan sentido a su presencia mayoritaria en los espacios vinculados al área psicosocial y a la vocación de servicio.

MALTRATO Y ABUSO SEXUAL INFANTIL -

Patricia Soto, es la directora del Centro Ainen, para niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de maltrato y abuso sexual. Como psicóloga en Fundación Esperanza le tocó asumir intervenciones, tanto en el diagnóstico como el tratamiento, y realizar pericias forenses, en relación a niños, y niñas que habían sufrido abuso sexual, en el ex programa Viganó, el cual hoy en día funciona como Centro Ainen. Este año cumple 12 años de servicio en esta temática, y desde ahí una cifra inimaginable de niños, niñas y jóvenes han resignificado su vida. Con un cupo de 80 niños y niñas, y una atención rotativa anual, la cifra es elevada, y por lo mismo es agridulce; revela la ambivalencia entre cuánto se puede ayudar, pero también cuánto daño sigue viviendo año a año la niñez. ¿Podría uno soñar que no existieran centros como éste?, se pregunta ella misma.

  • ¿Qué te motiva a continuar en un escenario que pareciera tan desolador, tan vinculado al sufrimiento humano?

 “En general a mí me ha gustado más trabajar con la población más vulnerable, porque siento que ahí hay mucho por hacer, que uno puede desplegar todos sus recursos. Incluso la motivación por ingresar a la carrera de psicología fue el poder trabajar con una población más vulnerable.

Y, desde ahí, creo que si no existiera la esperanza ninguno de los profesionales participaría de estos programas. Si bien es cierto se espera que haya tolerancia a la frustración en temáticas de alta complejidad como ésta - un poco asumiendo la desesperanza - igual es esperanzador cuando se modifican ciertas pautas o dinámicas de las familias que permiten predecir un bienestar para los niños y las niñas. Cuando uno ve la carita desde cómo llega a como se va, agradecidos de un trabajo bien hecho, esas cosas generan esperanza y motivan día a día para seguir en esto, que no es menor. Se entiende que es un desgaste importante a nivel emocional, para todos.

  • Y en el caso particular del abuso sexual y maltrato hacia la niñez, ¿cómo se explica que esto ocurra? ¿Por qué un adulto abusa de un niño?

Hay múltiples factores gatillantes, que muchas veces tiene que ver con patrones transgeneracioales en relación a la utilización de la violencia, como métodos por ejemplo de corregir conductas. Hay una idea de que la historia se repite, y eso es así. Pero principalmente la escasa visibilización del otro como un sujeto de derechos. No es menor que los niños hasta hace muy poco no tenían mucha voz en relación a las decisiones a nivel familiar o cualquier otra. Socialmente estamos viviendo un contexto más complejo, donde influyen distintas variables en relación a la vida y la cotidianeidad de las personas. Creo que la individualidad ha generado mayor merma en términos del respeto hacia los otros. Así como la baja empatía, y que estamos más preocupados, o más autocentrados, eso nos preocupa más que ver la importancia de proteger, de querer, de contener a otro. 

La verdad es que vivimos en una perspectiva adultocéntrica, porque eso permite que se ejerza el poder sobre ellos, pero de alguna forma esta disparidad en las relaciones son potenciales gatilladores de violencia o de maltrato.

  • En términos de género, ¿Existe una diferencia en el daño o el proceso de reparación respecto a los casos de niñas y los caso de niños?

En una situación de abuso, en términos de la huella o el nivel de daño que podemos evaluar, no es algo que uno pudiese determinar de acuerdo al género, sino más bien caso a caso. Sí evidentemente hay edades donde los niños son más vulnerables, y sí la mayor cantidad de casos son efectivamente de niñas que han sido abusadas. Las explicaciones respecto de eso son distintas, pero principalmente todavía está esa concepción de que si las mujeres son abusadas sexualmente es porque lo han provocado, que es algo súper  lamentable, y también está la percepción muy común de que si ocurre una situación similar con un niño, el daño es mayor. Eso es una percepción errada. La percepción acertada es que la mayoría de los agresores, las personas que ejercen el abuso, son hombres. Ahí hay una explicación mucho más macro, que tiene que ver con esta desigualdad social, esta percepción que se tiene frente a ser hombre y ser mujer

 

 

 

 

ESPECIAL MUJERES CON ESPERANZA:
La decisión de ayudar a quienes lo necesitan

Históricamente, en diversas culturas, y a lo largo del tiempo, se ha asociado el acto de cuidar con el género femenino. Podemos partir de la simple observación que las profesiones del tipo de  enfermería, psicología, trabajo social, educación parvularia, y muchas otras, han sido propias de las mujeres. Ya sea respecto a la situación de los niños, niñas, adolescentes, al cuidado de la tercera edad, las personas en situación de calle, la reinserción social, rehabilitación en general y una amplia lista de causas sensibles, cabe preguntarse en una primera instancia ¿por qué en su mayoría son las mujeres quienes ocupan estos espacios? Pero más aún; ¿Tienen la empatía, la solidaridad o la protección un carácter netamente femenino? ¿Es por ello que tienden a ser temas más postergados en la lista de las prioridades de nuestra sociedad?

Fundación Esperanza es una institución sin fines de lucro, con 12 programas de protección para niñas, niños y adolescentes; y también para personas en situación de calle. Con centros en Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, atendiendo a más de 600 casos al año; esta organización tiene un detalle que salta a la vista: en ella, de los doce programas, once son dirigidos por mujeres.

Hoy queremos reconocer en algunas de sus directoras, el trabajo de muchas otras mujeres que lideran programas sociales. Aprovechamos la instancia para reflexionar respecto a cuánto se ha naturalizado el rol de las mujeres como cuidadoras, y cómo le dan sentido a su presencia mayoritaria en los espacios vinculados al área psicosocial y a la vocación de servicio.

Les invitamos a conocer a cuatro mujeres de este grupo diverso de trabajadoras por una sociedad más justa. Todas son directoras de diversos programas de Fundación Esperanza, con quienes nos sentamos a reflexionar sobre lo femenino, la vulnerabilidad y las transformaciones sociales para una sociedad más humana.


PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE

Evelyn Gómez - Coordinadora Programa Calle


Evelyn Gómez, psicóloga de profesión, es la coordinadora del Programa Calle, financiado por la Secretaría Ministerial de Desarrollo Social; un equipo que trabaja para incorporar a personas en situación de Calle al mundo laboral, diagnosticar complejidades en salud y gestionar tratamientos, entre otros apoyos. Su orientación profesional siempre estuvo vinculada al trabajo en contextos vulnerables; desde su primer interés por los adolescentes con riesgo de suicidio y posteriormente con mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Desde ahí, en un inevitable cruce con temáticas de drogas, alcohol y violencia, paulatinamente llegó al trabajo con personas en situación de calle.

  • En Chile, como promedio, el tiempo que pasa una persona en situación de calle son más de 5 años. ¿Cómo se explica que una persona pase tanto tiempo sin poder salir de una situación así en una sociedad como la nuestra?

“Hay varias cosas que se suman, una de las variables más importantes es la historia personal; que deja una huella que no se borra jamás. Ellos vienen de familias donde ha habido maltrato, violaciones, delincuencia, consumo de alcohol, dinámicas que son súper adversas para crecer y sentirse acogido, sentirse esperanzado, o sentir que uno es dueño de su vida. Eso es lo primero y lo más fuerte. Además te encuentras con personas que de tanto dolor, han desarrollado patologías psiquiátricas, porque el dolor ha sido largo, sistemático, y no han sabido pedir ayuda porque están en grupos que ya son vulnerados, antes de estar en calle.

La situación de calle no es una cosa cualquiera. No es que la gente se quiera lanzar a la calle a vivir una vida fácil porque estar en calle es fácil. Eso para nada. Te encuentras con mujeres y hombres que les ha pasado de todo. Han tomado malas decisiones, han sido víctimas del sistema, a veces son adictos, otras veces simplemente nadie los atendió cuando tenía que ser, otros que simplemente terminaron en cárcel, salieron de la cárcel y a la calle”.

  • ¿Cuál es la esperanza en este escenario?

Yo creo que uno cuando está trabajando como profesional en esta área tan difícil lo que uno tiene que repetirse en todos los segundos es que uno no está sobre esas personas. Uno está en igualdad de condiciones. Cualquiera puede caer en la calle, por cualquier decisión mal tomada. O sea, nadie está libre de una situación como esa, y menos en una sociedad tan individualista como ésta. Eso lo primero.

Y lo segundo que es súper importante, es que todas las personas nos merecemos una oportunidad. Yo creo que alcanzar la felicidad, aunque sea en unos minutos, sentir que alguien te cree, alguien confía, alguien te mira a los ojos de manera genuina, con un respeto verdadero, independiente de que estés hediondo, tomado, etc. Quien siente esa conexión humana tiene la posibilidad de formarse una vida nueva, a pesar de la historia terrible que pudo haber tenido.

Eso es lo que me lleva todos los días a enojarme, es lo que a mí me indigna; uno no choca con las caídas y las recaídas  de los usuarios, porque eso sucede, sino con quienes dejan de verlos como seres humanos. Estos “viejos borrachos” como les dicen algunas personas, también comprenden el lenguaje. Comprenden perfectamente bien quien los acepta y quien los denigra. Y cada cerrada de puerta es una posibilidad de menos de estar vivo. Estar en la calle es querer suicidarse a pausa. Eso es lo más terrible de todo, porque la calle se come a las personas muy rápidamente.

 

  • ¿Y crees que esa reflexión más empática viene de un aspecto más femenino?

Entonces se ha reclamado mucho respecto a que sea parte de la naturaleza el asumir la responsabilidad de cuidar a los niños, cuidar a los ancianos, cuidar a la naturaleza, etc. Por una parte está el discurso machista, donde las mujeres estamos hechas para cuidar y postergarnos toda la vida. Pero por otro lado creo que es un buen pie para que nosotras como fuerza pongamos en claro que también tiene que haber una nueva construcción del lenguaje. Es decir, no significa que nosotras estemos en programas como éste, para personas en situación de calle, para cuidar viejitos, para que no se mueran. No. Hay una postura revolucionaria detrás de eso. Uno no está pensando en la indefensión de los seres humanos, uno está pensando en la potencialidad de los seres humanos. Uno no está pensando en sostenerlos así con lastima, sino diciendo dale, levántate y hazlo.

En lo que se pueda hay que estar siempre intentándolo. Por lo menos, lo que me cabe de responsabilidad, es intentarlo. Uno siempre está ahí, si te gusta, o si piensas que la sociedad puede ser un poco mejor, aunque sea un sueño idealista, ese es mi deber; “luchar por las causas perdidas”, como diría mi abuela.