ESPECIAL MUJERES CON ESPERANZA:
La decisión de ayudar a quienes lo necesitan

Históricamente, en diversas culturas, y a lo largo del tiempo, se ha asociado el acto de cuidar con el género femenino. Podemos partir de la simple observación que las profesiones del tipo de  enfermería, psicología, trabajo social, educación parvularia, y muchas otras, han sido propias de las mujeres. Ya sea respecto a la situación de los niños, niñas, adolescentes, al cuidado de la tercera edad, las personas en situación de calle, la reinserción social, rehabilitación en general y una amplia lista de causas sensibles, cabe preguntarse en una primera instancia ¿por qué en su mayoría son las mujeres quienes ocupan estos espacios? Pero más aún; ¿Tienen la empatía, la solidaridad o la protección un carácter netamente femenino? ¿Es por ello que tienden a ser temas más postergados en la lista de las prioridades de nuestra sociedad?

Fundación Esperanza es una institución sin fines de lucro, con 12 programas de protección para niñas, niños y adolescentes; y también para personas en situación de calle. Con centros en Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, atendiendo a más de 600 casos al año; esta organización tiene un detalle que salta a la vista: en ella, de los doce programas, once son dirigidos por mujeres.

Hoy queremos reconocer en algunas de sus directoras, el trabajo de muchas otras mujeres que lideran programas sociales. Aprovechamos la instancia para reflexionar respecto a cuánto se ha naturalizado el rol de las mujeres como cuidadoras, y cómo le dan sentido a su presencia mayoritaria en los espacios vinculados al área psicosocial y a la vocación de servicio.

MALTRATO Y ABUSO SEXUAL INFANTIL -

Patricia Soto, es la directora del Centro Ainen, para niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de maltrato y abuso sexual. Como psicóloga en Fundación Esperanza le tocó asumir intervenciones, tanto en el diagnóstico como el tratamiento, y realizar pericias forenses, en relación a niños, y niñas que habían sufrido abuso sexual, en el ex programa Viganó, el cual hoy en día funciona como Centro Ainen. Este año cumple 12 años de servicio en esta temática, y desde ahí una cifra inimaginable de niños, niñas y jóvenes han resignificado su vida. Con un cupo de 80 niños y niñas, y una atención rotativa anual, la cifra es elevada, y por lo mismo es agridulce; revela la ambivalencia entre cuánto se puede ayudar, pero también cuánto daño sigue viviendo año a año la niñez. ¿Podría uno soñar que no existieran centros como éste?, se pregunta ella misma.

  • ¿Qué te motiva a continuar en un escenario que pareciera tan desolador, tan vinculado al sufrimiento humano?

 “En general a mí me ha gustado más trabajar con la población más vulnerable, porque siento que ahí hay mucho por hacer, que uno puede desplegar todos sus recursos. Incluso la motivación por ingresar a la carrera de psicología fue el poder trabajar con una población más vulnerable.

Y, desde ahí, creo que si no existiera la esperanza ninguno de los profesionales participaría de estos programas. Si bien es cierto se espera que haya tolerancia a la frustración en temáticas de alta complejidad como ésta - un poco asumiendo la desesperanza - igual es esperanzador cuando se modifican ciertas pautas o dinámicas de las familias que permiten predecir un bienestar para los niños y las niñas. Cuando uno ve la carita desde cómo llega a como se va, agradecidos de un trabajo bien hecho, esas cosas generan esperanza y motivan día a día para seguir en esto, que no es menor. Se entiende que es un desgaste importante a nivel emocional, para todos.

  • Y en el caso particular del abuso sexual y maltrato hacia la niñez, ¿cómo se explica que esto ocurra? ¿Por qué un adulto abusa de un niño?

Hay múltiples factores gatillantes, que muchas veces tiene que ver con patrones transgeneracioales en relación a la utilización de la violencia, como métodos por ejemplo de corregir conductas. Hay una idea de que la historia se repite, y eso es así. Pero principalmente la escasa visibilización del otro como un sujeto de derechos. No es menor que los niños hasta hace muy poco no tenían mucha voz en relación a las decisiones a nivel familiar o cualquier otra. Socialmente estamos viviendo un contexto más complejo, donde influyen distintas variables en relación a la vida y la cotidianeidad de las personas. Creo que la individualidad ha generado mayor merma en términos del respeto hacia los otros. Así como la baja empatía, y que estamos más preocupados, o más autocentrados, eso nos preocupa más que ver la importancia de proteger, de querer, de contener a otro. 

La verdad es que vivimos en una perspectiva adultocéntrica, porque eso permite que se ejerza el poder sobre ellos, pero de alguna forma esta disparidad en las relaciones son potenciales gatilladores de violencia o de maltrato.

  • En términos de género, ¿Existe una diferencia en el daño o el proceso de reparación respecto a los casos de niñas y los caso de niños?

En una situación de abuso, en términos de la huella o el nivel de daño que podemos evaluar, no es algo que uno pudiese determinar de acuerdo al género, sino más bien caso a caso. Sí evidentemente hay edades donde los niños son más vulnerables, y sí la mayor cantidad de casos son efectivamente de niñas que han sido abusadas. Las explicaciones respecto de eso son distintas, pero principalmente todavía está esa concepción de que si las mujeres son abusadas sexualmente es porque lo han provocado, que es algo súper  lamentable, y también está la percepción muy común de que si ocurre una situación similar con un niño, el daño es mayor. Eso es una percepción errada. La percepción acertada es que la mayoría de los agresores, las personas que ejercen el abuso, son hombres. Ahí hay una explicación mucho más macro, que tiene que ver con esta desigualdad social, esta percepción que se tiene frente a ser hombre y ser mujer

 

 

 

 

PUNTA ARENAS - Durante la tarde del pasado domingo 20 de agosto se realizó con éxito la Primera Feria de Servicios para Personas en Situación de Calle de la ciudad de Punta Arenas. En esta gran Plaza Ciudadana se contó con la participación del Centro de Apoyo para la Integración Social (CAIS) de Gendarmería; Registro Civil; Registro Social de Hogares; Corporación de Asistencia Judicial; Asistencia dental; Asistencia Podológica; Peluquería y estudiantes de Enfermería de la Universidad de Magallanes apoyando con Charlas de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual y VIH.

María Paz, directora del Centro de Día de nuestra institución, comentó que "esto nos va a abrir muchas puertas para mejorar la calidad de vida de las personas en situación de calle. La idea es acercar a los servicios públicos e integrarlos desde una mirada de derechos, traer a las instituciones a las cuales ellos necesitan llegar; por ejemplo al registro civil, poder tener tu cédula de identidad, lo cual es necesario para cualquier gestión. Entonces cuando se ofrecen estos servicios, de manera gratuita, y se acercan directamente a ellos, es un gran logro"

 

Recibimos también la visita de Asterio Andrade, director de Fundación Esperanza, quien aprovechó de alentar iniciativas como esta manifestando que "me parece muy interesante la posibilidad de que hay un solo lugar donde las personas puedan resolver más de una de sus situaciones personales y que de alguna manera el Estado se acerque a las personas, sobre todo en situación de calle, que por diferentes razones no han tenido acceso a los servicios públicos o a los beneficios que otorga el Estado, por lo tanto esta es una muy buena alternativa para ellos"

Catalina Alarcón, encargada regional del programa Calle y Noche Digna de la SEREMI de Desarrollo Social menciona que "Nuestra esperanza, como equipo y como Ministerio, siempre ha sido la superación de la situación de calle, y a eso apuntamos con el Centro, con los distintos dispositivos y espacios como éste; que las personas puedan superar esta situación de abandono, de desesperanza, y que se puedan reinsertar en la sociedad".  

En la jornada se contó además con atenciones médicas, que incluyeron tratamientos de podología, atenciones dentales y evaluaciones de índices como presión, glucosa, estatura y peso. Participó también un equipo de peluquería, y voluntarios de Enfermería de la Universidad de Magallanes, quienes otorgaban información sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y VIH. 

Al respecto, Francisca Rojas, estudiante de Enfermería de la UMAG envía un mensaje a la comunidad invitando a la inclusión: "Son personas igual que nosotros, han tenimo experiencias diferentes y dificiles, pero nohay que mirarlos con un prejucio. Ya han sufrido demasiado, y quizá solo un Hola sirve, para incluirlos y que se sientan más parte de la Comunidad" 

Agradecemos a cada entidad que prestó su colaboración con este espacio y gestionó los diversos servicios: Secretaría Ministerial de Desarrollo Social, Gobernación y Corporación Municipal de Punta Arenas.

 

PUNTA ARENAS - Con juegos inflables, mesas de pin pon, taca taca, una once, disfraces, concursos y mucho cariño se celebró el pasado viernes 11 el Día del Niño, en una actividad recreativa gracias al apoyo de INACAP y supermercados Unimarc.

La actividad se realizó para los 80 niños y niñas del Programa de Prevención Focalizada, PPF Josafat de Fundación Esperanza, quienes junto a sus familias y equipo profesional de la Institución disfrutaron de una tarde de entretención y educación sobre sus derechos.

La Directora de Asuntos Estudiantiles de INACAP Punta Arenas, Carolina Castro, explicó que “ante la solicitud de colaboración para realizar una actividad recreativa con los niños, surgió la posibilidad de articular un mayor apoyo a través de la gestión de nuestra Dirección de Vinculación con el Medio, que contactó a empresas que generosamente donaron algunos insumos. Como institución siempre estamos llanos a recibir propuestas que vayan en beneficio directo de nuestra comunidad, y en este caso con mayor razón pues se trata de niños y jóvenes que han sido vulnerados en sus derechos”.

Agregó que “también es un espacio de desarrollo de competencias genéricas para nuestros alumnos, pues un grupo de ellos participó como voluntarios facilitadores en la actividad, entregando lo más preciado que poseen, que es su tiempo, acompañándolos a jugar y celebrando el Día del Niño en el marco del respeto por sus derechos. Así, vamos inculcándoles la necesidad de ser ciudadanos responsables que aborden y participen en la resolución de las problemáticas locales”.

Oldenis Gutierrez señala que "actividades como éstas buscan destacar que durante el mes de agosto del año 1990, Chile ratifica la Convención por los Derechos de los niños ante Naciones Unidas, y entonces se promulga como ley. Desde ese momento en nuestro país se reconoce formalmente a los niños y niñas como sujetos de derecho. Habitualmente vemos la celebración del Día del niño como una oportunidad de regalar juguetes, abrazos y consentirlos, sin embargo, nos olvidamos de enseñar y recordarles sus derechos fundamentales. Ese es el verdadero motivo de esta celebración". 

Al mismo tiempo, quiso destacar que estas instancias no serían posibles sin el apoyo de la comunidad; y agradeció el aporte de INACAP en todo el proceso y gestiones, como también a cada organización que colaboró; como fueron Unimarc y Abu Gosch, quienes proporcionaron los insumos para la once, el Instituto Nacional del Deporte que aportó con los juegos inflables, y a los estudiantes voluntarios de INACAP, quienes colaboraron con la preparación del espacio y diversas actividades con las niñas y niños. Asimismo, Carolina Castro destacó la entusiasta participación del equipo de la Dirección de Asuntos Estudiantiles y de colaboradores de otras instancias de INACAP, quienes se esforzaron por brindar una tarde especial para todas las personas invitadas. 

 

Para más imágenes de la actividad síguenos en nuestra página de Facebook o sigue este enlace.

Próximamente subiremos un video del evento. 

ESPECIAL MUJERES CON ESPERANZA:
La decisión de ayudar a quienes lo necesitan

Históricamente, en diversas culturas, y a lo largo del tiempo, se ha asociado el acto de cuidar con el género femenino. Podemos partir de la simple observación que las profesiones del tipo de  enfermería, psicología, trabajo social, educación parvularia, y muchas otras, han sido propias de las mujeres. Ya sea respecto a la situación de los niños, niñas, adolescentes, al cuidado de la tercera edad, las personas en situación de calle, la reinserción social, rehabilitación en general y una amplia lista de causas sensibles, cabe preguntarse en una primera instancia ¿por qué en su mayoría son las mujeres quienes ocupan estos espacios? Pero más aún; ¿Tienen la empatía, la solidaridad o la protección un carácter netamente femenino? ¿Es por ello que tienden a ser temas más postergados en la lista de las prioridades de nuestra sociedad?

Fundación Esperanza es una institución sin fines de lucro, con 12 programas de protección para niñas, niños y adolescentes; y también para personas en situación de calle. Con centros en Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, atendiendo a más de 600 casos al año; esta organización tiene un detalle que salta a la vista: en ella, de los doce programas, once son dirigidos por mujeres.

Hoy queremos reconocer en algunas de sus directoras, el trabajo de muchas otras mujeres que lideran programas sociales. Aprovechamos la instancia para reflexionar respecto a cuánto se ha naturalizado el rol de las mujeres como cuidadoras, y cómo le dan sentido a su presencia mayoritaria en los espacios vinculados al área psicosocial y a la vocación de servicio.

Les invitamos a conocer a cuatro mujeres de este grupo diverso de trabajadoras por una sociedad más justa. Todas son directoras de diversos programas de Fundación Esperanza, con quienes nos sentamos a reflexionar sobre lo femenino, la vulnerabilidad y las transformaciones sociales para una sociedad más humana.


PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE

Evelyn Gómez - Coordinadora Programa Calle


Evelyn Gómez, psicóloga de profesión, es la coordinadora del Programa Calle, financiado por la Secretaría Ministerial de Desarrollo Social; un equipo que trabaja para incorporar a personas en situación de Calle al mundo laboral, diagnosticar complejidades en salud y gestionar tratamientos, entre otros apoyos. Su orientación profesional siempre estuvo vinculada al trabajo en contextos vulnerables; desde su primer interés por los adolescentes con riesgo de suicidio y posteriormente con mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Desde ahí, en un inevitable cruce con temáticas de drogas, alcohol y violencia, paulatinamente llegó al trabajo con personas en situación de calle.

  • En Chile, como promedio, el tiempo que pasa una persona en situación de calle son más de 5 años. ¿Cómo se explica que una persona pase tanto tiempo sin poder salir de una situación así en una sociedad como la nuestra?

“Hay varias cosas que se suman, una de las variables más importantes es la historia personal; que deja una huella que no se borra jamás. Ellos vienen de familias donde ha habido maltrato, violaciones, delincuencia, consumo de alcohol, dinámicas que son súper adversas para crecer y sentirse acogido, sentirse esperanzado, o sentir que uno es dueño de su vida. Eso es lo primero y lo más fuerte. Además te encuentras con personas que de tanto dolor, han desarrollado patologías psiquiátricas, porque el dolor ha sido largo, sistemático, y no han sabido pedir ayuda porque están en grupos que ya son vulnerados, antes de estar en calle.

La situación de calle no es una cosa cualquiera. No es que la gente se quiera lanzar a la calle a vivir una vida fácil porque estar en calle es fácil. Eso para nada. Te encuentras con mujeres y hombres que les ha pasado de todo. Han tomado malas decisiones, han sido víctimas del sistema, a veces son adictos, otras veces simplemente nadie los atendió cuando tenía que ser, otros que simplemente terminaron en cárcel, salieron de la cárcel y a la calle”.

  • ¿Cuál es la esperanza en este escenario?

Yo creo que uno cuando está trabajando como profesional en esta área tan difícil lo que uno tiene que repetirse en todos los segundos es que uno no está sobre esas personas. Uno está en igualdad de condiciones. Cualquiera puede caer en la calle, por cualquier decisión mal tomada. O sea, nadie está libre de una situación como esa, y menos en una sociedad tan individualista como ésta. Eso lo primero.

Y lo segundo que es súper importante, es que todas las personas nos merecemos una oportunidad. Yo creo que alcanzar la felicidad, aunque sea en unos minutos, sentir que alguien te cree, alguien confía, alguien te mira a los ojos de manera genuina, con un respeto verdadero, independiente de que estés hediondo, tomado, etc. Quien siente esa conexión humana tiene la posibilidad de formarse una vida nueva, a pesar de la historia terrible que pudo haber tenido.

Eso es lo que me lleva todos los días a enojarme, es lo que a mí me indigna; uno no choca con las caídas y las recaídas  de los usuarios, porque eso sucede, sino con quienes dejan de verlos como seres humanos. Estos “viejos borrachos” como les dicen algunas personas, también comprenden el lenguaje. Comprenden perfectamente bien quien los acepta y quien los denigra. Y cada cerrada de puerta es una posibilidad de menos de estar vivo. Estar en la calle es querer suicidarse a pausa. Eso es lo más terrible de todo, porque la calle se come a las personas muy rápidamente.

 

  • ¿Y crees que esa reflexión más empática viene de un aspecto más femenino?

Entonces se ha reclamado mucho respecto a que sea parte de la naturaleza el asumir la responsabilidad de cuidar a los niños, cuidar a los ancianos, cuidar a la naturaleza, etc. Por una parte está el discurso machista, donde las mujeres estamos hechas para cuidar y postergarnos toda la vida. Pero por otro lado creo que es un buen pie para que nosotras como fuerza pongamos en claro que también tiene que haber una nueva construcción del lenguaje. Es decir, no significa que nosotras estemos en programas como éste, para personas en situación de calle, para cuidar viejitos, para que no se mueran. No. Hay una postura revolucionaria detrás de eso. Uno no está pensando en la indefensión de los seres humanos, uno está pensando en la potencialidad de los seres humanos. Uno no está pensando en sostenerlos así con lastima, sino diciendo dale, levántate y hazlo.

En lo que se pueda hay que estar siempre intentándolo. Por lo menos, lo que me cabe de responsabilidad, es intentarlo. Uno siempre está ahí, si te gusta, o si piensas que la sociedad puede ser un poco mejor, aunque sea un sueño idealista, ese es mi deber; “luchar por las causas perdidas”, como diría mi abuela.

PORVENIR - Durante la mañana del día jueves 10 de agosto, en las dependencias de la OPD de Porvenir, se realizó una reunión informativa sobre la Explotación Sexual Comercial de niñas, niños y adolescentes (ESCNNA), por parte de Esteban Pérez, director del reciente programa especializado en explotación en Magallanes, de la ONG Raíces. 

En dicha actividad se hizo presente el equipo completo del Programa de Prevención Focalizada, PPF Tomás Apóstol, quienes buscaban contextualizar la temática a nivel local, y establecer alianzas para instalar el tema en la Provincia. Si bien la explotación sexual de menores de edad es un delito y una vulneración grave de derechos, que requiere de intervención especializada, en la zona no existen de manera permanente equipos que trabajen el tema, por lo que el Programa Tomás Apóstol, junto a la Red Sename local, serán los responsables de intervenir en situaciones de alta complejidad como éstas.

Lamentablemente esta es una problemática presente en la zona, como en toda la región. Uno de los principales problemas para prevenirla, como también para erradicarla es su invisibilización. La explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes es un fenómeno que se fundamenta en una relación de poder donde la persona es reducida a una mercancía, un objeto que se intercambia, y que usualmente percibe una compensación por dicho intercambio. Por ello se establece una negación de su condición de víctima, como también una estigmatización. A esto sumado que en su mayoría quienes sufren esta vulneración son niñas o adolescentes, desde una perspectiva machista, ellas pasan a ser cuestionadas más que respaldadas.

Es así como, pese a que la explotación sexual de niñas, niños o adolescentes sea un delito, que usualmente incluye violencia, maltrato o diversos tipos de abuso, otros factores encubren esta vulneración como parte de dinámicas culturales aceptadas bajo ciertas circunstancias.

Fenómenos como el padrinazgo o las llamadas miliqueras, son parte de una cultura que no establece límites claros entre el estatus de alguien a partir de sus conquistas sexuales, y las relaciones de poder y abuso que esto pueda implicar. 

Desde mayo de este año 2017 funciona en la región un nuevo Centro de Acogida para víctimas de Explotación Sexual, el cual tiene una cobertura regional de 37 plazas, y ya atiende 35 casos ratificados. Este Centro se encuentra en la ciudad de Punta Arenas, pero el programa tiene cobertura regional, por lo que se captarán casos de todas las provincias, y a la vez se busca capacitar a equipos locales, y generar estrategias conjuntas para educar, prevenir y erradicar estas prácticas. 

El aislamiento de Porvenir y la falta de ofertas especializadas, como también espacios permanentes en la ciudad, son sin duda un tema pendiente de resolver. Es por ello que instancias como estas son relevantes y esperamos que se logren establecer redes estables y efectivas para la protección de los niños, niñas y jóvenes de nuestra región. 

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